Elegir entre un aerotermo y un termo eléctrico no depende únicamente del precio del equipo. Aunque ambos sistemas sirven para producir agua caliente sanitaria, su funcionamiento, consumo eléctrico, necesidades de instalación y coste inicial son diferentes.
El termo eléctrico es una solución sencilla y muy extendida: almacena agua en un depósito y utiliza una resistencia eléctrica para calentarla. El aerotermo también dispone de acumulación, pero obtiene buena parte de la energía necesaria para calentar el agua mediante una bomba de calor que aprovecha la energía térmica presente en el aire.
Esa diferencia tecnológica condiciona tanto el consumo como el tipo de instalación que necesita cada sistema. Por eso, antes de elegir conviene analizar cuántas personas viven en la vivienda, cuánto agua caliente se utiliza, qué espacio hay disponible y durante cuánto tiempo se prevé utilizar el equipo.
¿Qué diferencia hay entre un aerotermo y un termo eléctrico?
La principal diferencia está en cómo producen el calor necesario para elevar la temperatura del agua.
Un termo eléctrico transforma directamente la electricidad en calor mediante una resistencia. El aerotermo utiliza electricidad para hacer funcionar una bomba de calor capaz de captar energía del aire y transferirla al agua acumulada.
Ambos pueden cubrir las necesidades habituales de ACS de una vivienda, pero lo hacen de manera distinta.
¿Cómo funciona un termo eléctrico?
Un termo eléctrico incorpora un depósito en el que se almacena el agua y una resistencia encargada de calentarla.
Cuando el agua del interior alcanza la temperatura seleccionada, el sistema deja de calentar. Cuando esa temperatura desciende o entra agua fría al depósito después de consumir agua caliente, la resistencia vuelve a funcionar hasta recuperar la temperatura programada.
Es un sistema relativamente sencillo, compacto y fácil de instalar en muchas viviendas. Dentro de la categoría de termos eléctricos pueden encontrarse distintas capacidades y configuraciones destinadas a adaptarse al número de usuarios y al espacio disponible.
¿Cómo funciona un aerotermo?
Un aerotermo utiliza una bomba de calor para producir agua caliente sanitaria.
El sistema capta energía del aire del entorno y la transfiere al agua almacenada en el depósito. La electricidad continúa siendo necesaria para hacer funcionar el equipo, pero no se utiliza exclusivamente para generar calor mediante una resistencia.
Por este motivo, los sistemas de aerotermia pueden reducir la cantidad de electricidad necesaria para producir una determinada cantidad de agua caliente respecto a un sistema basado únicamente en resistencia eléctrica.
Además, algunos equipos incorporan una resistencia eléctrica de apoyo que puede entrar en funcionamiento en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando se necesita recuperar rápidamente la temperatura del depósito.
Aerotermo o termo eléctrico: principales diferencias
Aunque ambos sistemas proporcionan agua caliente sanitaria, existen diferencias importantes que deben valorarse antes de comprar.
| Aspecto | Termo eléctrico | Aerotermo |
|---|---|---|
| Sistema de calentamiento | Resistencia eléctrica | Bomba de calor |
| Consumo eléctrico | Depende directamente de la energía necesaria para calentar el agua | Puede necesitar menos electricidad al aprovechar energía del aire |
| Coste inicial | Generalmente menor | Generalmente mayor |
| Instalación | Más sencilla | Requiere estudiar ubicación y circulación de aire |
| Espacio necesario | Variable según capacidad | Habitualmente mayor |
| Ruido | Muy reducido | Puede existir ruido por el funcionamiento de la bomba de calor |
| Recuperación del agua caliente | Depende de potencia y capacidad | Depende del equipo y de las condiciones de funcionamiento |
| Uso recomendado | Viviendas con consumo moderado o instalaciones sencillas | Viviendas con consumo habitual de ACS y condiciones adecuadas de instalación |
Esta tabla permite hacerse una primera idea, pero ninguna de estas características debe analizarse de manera aislada.
¿Qué consume más, un aerotermo o un termo eléctrico?
En condiciones adecuadas, un aerotermo puede necesitar menos electricidad para producir agua caliente que un termo eléctrico convencional.
La explicación está en el funcionamiento de la bomba de calor.
El termo eléctrico obtiene el calor directamente de una resistencia alimentada con electricidad. El aerotermo, en cambio, utiliza parte de esa electricidad para trasladar energía térmica presente en el aire hacia el agua.
Esto no significa que exista un porcentaje fijo de ahorro válido para cualquier vivienda.
El consumo real dependerá de distintos factores:
- Cantidad de agua caliente utilizada diariamente.
- Número de personas en la vivienda.
- Temperatura seleccionada para el ACS.
- Temperatura del aire del lugar donde se encuentra el aerotermo.
- Capacidad del depósito.
- Eficiencia concreta del equipo.
- Frecuencia de uso.
- Pérdidas térmicas del depósito y las tuberías.
- Funcionamiento de posibles resistencias eléctricas auxiliares.
Por esta razón, comparar únicamente el consumo nominal de dos equipos puede conducir a conclusiones equivocadas.
¿Qué necesita un aerotermo para funcionar correctamente?
Una de las diferencias importantes respecto a un termo eléctrico es que la ubicación del aerotermo debe estudiarse con mayor atención.
La bomba de calor necesita intercambiar energía con el aire. Esto implica unas necesidades de espacio y ventilación que dependerán del diseño de cada equipo.
Espacio disponible
Los aerotermos suelen integrar bomba de calor y depósito, por lo que determinadas capacidades pueden ocupar más espacio que un termo eléctrico convencional.
Antes de elegir un modelo hay que comprobar:
- Dimensiones del equipo.
- Espacio disponible para instalación y mantenimiento.
- Distancias recomendadas alrededor del aparato.
- Posibilidad de realizar las conexiones hidráulicas y eléctricas necesarias.
No debe elegirse un aerotermo únicamente porque quepa físicamente en una estancia. También es necesario comprobar que esa ubicación permite su funcionamiento en las condiciones especificadas por el fabricante.
Circulación y renovación de aire
Al extraer energía térmica del aire, el aerotermo modifica las condiciones del aire que atraviesa el equipo.
Dependiendo de la instalación, puede trabajar con el aire de la propia estancia o mediante conductos de entrada y salida.
Por ello, una pequeña habitación cerrada no siempre será el lugar adecuado. Las condiciones exactas deben revisarse para cada equipo y montaje.
Desagüe
El funcionamiento de una bomba de calor puede generar condensación, por lo que la instalación debe prever la evacuación del agua producida.
Es un aspecto sencillo pero que debe tenerse en cuenta desde el principio.
¿Cuántos litros debe tener el termo o aerotermo?
Elegir correctamente la capacidad es tan importante como decidir entre ambas tecnologías.
Un depósito demasiado pequeño puede provocar que el agua caliente se agote en momentos de mayor demanda. Uno excesivamente grande puede incrementar el espacio ocupado, el coste de compra y las pérdidas térmicas asociadas a mantener agua almacenada.
La capacidad necesaria depende fundamentalmente de:
- Número de personas.
- Número de duchas diarias.
- Duración de las duchas.
- Uso simultáneo de diferentes puntos de agua.
- Temperatura de acumulación.
- Hábitos familiares.
Por tanto, no es recomendable utilizar únicamente una regla fija de litros por persona sin tener en cuenta cómo se consume realmente el agua caliente.
Como referencia de los distintos formatos disponibles, puede consultarse un acumulador aerotérmico de 200 litros dentro de las soluciones destinadas a la producción de ACS mediante aerotermia.
En el caso de los termos eléctricos existen igualmente diferentes capacidades. Por ejemplo, un termo eléctrico de 100 litros permite comprobar cómo las dimensiones y capacidad varían según las necesidades de almacenamiento.
Estos ejemplos no significan que 100 o 200 litros sean adecuados para cualquier vivienda. La elección debe hacerse en función del consumo previsto.
Precio de compra frente a consumo eléctrico
Este es uno de los aspectos que más dudas genera.
El termo eléctrico suele requerir una inversión inicial menor. Su instalación también acostumbra a ser más sencilla, especialmente cuando sustituye a otro termo ya existente.
El aerotermo suele tener un precio de adquisición superior y puede requerir una instalación más estudiada. A cambio, su sistema de bomba de calor puede reducir el consumo eléctrico destinado a producir ACS.
Por tanto, la comparación no debería limitarse al precio de compra.
Conviene valorar conjuntamente:
- Precio del equipo.
- Coste de instalación.
- Consumo anual de agua caliente.
- Coste de la electricidad.
- Vida útil prevista.
- Mantenimiento.
- Tiempo durante el que se va a utilizar la vivienda.
La amortización dependerá de todas estas variables.
Un hogar que utiliza una gran cantidad de agua caliente todos los días tiene más posibilidades de aprovechar una reducción del consumo durante muchos años que una vivienda que permanece vacía la mayor parte del tiempo.
¿Cuándo elegir un termo eléctrico?
El termo eléctrico puede ser una opción especialmente práctica cuando se busca sencillez.
Puede tener sentido en situaciones como:
Consumo de ACS moderado
En viviendas con pocas personas o con un consumo reducido de agua caliente, la diferencia de consumo puede tener menos peso frente al menor coste inicial del termo.
Segunda residencia o uso ocasional
Cuando el sistema se utiliza únicamente determinados fines de semana o durante algunas épocas del año, puede resultar más difícil compensar una inversión inicial superior.
Poco espacio disponible
En determinados inmuebles puede no existir un lugar adecuado para instalar un aerotermo respetando sus necesidades de espacio y circulación de aire.
Sustitución de un termo existente
Si ya existe una instalación preparada para un termo eléctrico, sustituir el equipo suele requerir menos modificaciones.
Presupuesto inicial reducido
Cuando la prioridad es reducir la inversión inicial, un termo eléctrico puede resultar más accesible.
¿Cuándo merece la pena instalar un aerotermo?
El aerotermo puede resultar especialmente interesante cuando existe un uso frecuente y continuado del agua caliente.
Vivienda habitual
Una vivienda utilizada todos los días ofrece más posibilidades de aprovechar durante años la mayor eficiencia de la bomba de calor.
Varias personas en casa
Cuando aumenta el número de usuarios también lo hace normalmente la demanda de ACS.
Cuanto mayor sea el volumen de agua que debe calentarse durante el año, más relevante resulta analizar el consumo energético del sistema.
Espacio adecuado para instalarlo
El equipo debe poder instalarse respetando sus necesidades técnicas. Si existe una ubicación adecuada, este condicionante deja de representar un obstáculo.
Interés por reducir el consumo destinado a ACS
Cuando el objetivo principal es mejorar la eficiencia de la producción de agua caliente, un sistema basado en bomba de calor puede ser una opción a estudiar.
Dentro de una instalación de este tipo también pueden combinarse diferentes soluciones para producción y acumulación de agua caliente sanitaria, dependiendo de la configuración elegida.
Aerotermo o termo eléctrico: ¿cuál elegir?
No existe una respuesta única.
El termo eléctrico destaca por su sencillez, menor inversión inicial y facilidad de instalación. El aerotermo destaca por utilizar una bomba de calor y poder reducir el consumo eléctrico asociado a la producción de agua caliente cuando funciona en condiciones adecuadas.
Antes de decidir conviene responder a estas preguntas:
- ¿Cuántas personas utilizarán el agua caliente?
- ¿Cuánto ACS se consume habitualmente?
- ¿La vivienda se utiliza durante todo el año?
- ¿Qué capacidad de depósito es necesaria?
- ¿Hay espacio suficiente para instalar el equipo?
- ¿La ubicación permite la circulación de aire necesaria?
- ¿Cuál es el presupuesto disponible?
- ¿Se prioriza reducir la inversión inicial o el consumo a largo plazo?
Si el consumo es reducido, la vivienda tiene poco espacio o se busca una instalación sencilla, el termo eléctrico puede cubrir perfectamente las necesidades.
Si la vivienda tiene un consumo habitual de agua caliente, existe espacio para una instalación adecuada y se quiere disminuir la electricidad necesaria para producir ACS, merece la pena estudiar un aerotermo.
La decisión correcta no depende únicamente de qué tecnología sea más eficiente sobre el papel. Depende de elegir un sistema adecuado para el consumo real de la vivienda, dimensionarlo correctamente y asegurarse de que puede trabajar en unas condiciones apropiadas.





