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Las bombas hidráulicas para riegos permiten impulsar agua en jardines, huertos, fincas, parcelas agrícolas, depósitos, pozos, aljibes y sistemas de riego donde se necesita caudal y presión suficientes para alimentar mangueras, aspersores, goteros o sectores de riego. Una bomba de riego no debe elegirse solo por potencia o por precio: hay que valorar de dónde se toma el agua, hasta dónde debe llegar, qué presión necesitan los emisores, cuántos sectores funcionarán a la vez y si el uso será puntual, doméstico o agrícola.
Dentro de las instalaciones de riego pueden utilizarse bombas centrífugas, bombas de superficie, bombas sumergibles, bombas de presión, electrobombas, bombas manuales o sistemas con press control, presostato y calderín. Cada una cumple una función diferente. No requiere lo mismo regar un pequeño jardín desde un depósito cercano que sacar agua de un pozo, alimentar una red de aspersores, achicar agua acumulada o trabajar en una finca sin toma eléctrica disponible.
Una bomba hidráulica para riego se encarga de mover agua desde un punto de captación hasta el sistema de distribución. Puede tomar agua de un pozo, una balsa, un depósito, un aljibe o una red existente, y enviarla hacia mangueras, aspersores, goteros o tuberías de riego. Su elección depende del caudal, la presión y el tipo de instalación.
En jardines y huertos pequeños, puede bastar una bomba de agua de superficie o una bomba de presión de agua para uso doméstico. En fincas o instalaciones con más demanda, puede ser necesario recurrir a equipos más potentes o a soluciones específicas dentro de los equipos de bombeo para agua. La clave está en ajustar la bomba al uso real para evitar falta de presión, consumos innecesarios o desgaste prematuro.
En riego agrícola, el dimensionamiento es todavía más importante. Hay que saber qué superficie se va a regar, si el sistema trabaja por sectores, qué tipo de emisores se utilizan y cuánto tiempo funcionará la bomba. Un sistema de goteo necesita un comportamiento distinto al de una instalación con aspersores, y una bomba útil para trasvase no siempre sirve para mantener presión estable en riego.
Las bombas de agua para riego se utilizan cuando la presión natural no es suficiente para distribuir el agua correctamente. Si los aspersores no levantan, si el goteo funciona de forma irregular o si el agua no llega al final de la instalación, puede faltar caudal, presión o ambas cosas. También puede haber pérdidas en tuberías, filtros sucios, sectores demasiado grandes o una bomba mal dimensionada.
Antes de elegir una bomba de riego, conviene revisar cuántos emisores funcionarán al mismo tiempo. Si la instalación se divide en sectores, la bomba debe cubrir el sector de mayor demanda, no necesariamente toda la finca a la vez. En muchos casos, dividir el riego por zonas permite trabajar con una bomba más adecuada y evitar presiones excesivas.
También influye el origen del agua. No necesita lo mismo una bomba que toma agua de un depósito situado al mismo nivel que otra que debe aspirar desde un pozo o impulsar desde una balsa alejada. La distancia, el desnivel, los codos, el diámetro de tubería y los filtros reducen el rendimiento real, aunque la bomba tenga buenas prestaciones sobre el papel.
La bomba centrífuga es una de las soluciones habituales para mover agua limpia en instalaciones de riego, trasvase o abastecimiento. Funciona mediante un impulsor que genera movimiento y presión en el agua. Puede ser adecuada para depósitos, aljibes, balsas o puntos donde el agua está relativamente accesible y no contiene partículas importantes.
Una electrobomba centrífuga necesita alimentación eléctrica y una instalación preparada para trabajar con seguridad. Es importante revisar la aspiración, el cebado cuando corresponda, la protección frente a trabajo en seco y la presencia de filtros si el agua puede arrastrar suciedad. Si la bomba aspira aire o trabaja sin agua, puede deteriorarse rápidamente.
Este tipo de bomba puede utilizarse en riegos domésticos, huertos, jardines y pequeños sistemas agrícolas siempre que el caudal y la presión encajen con la instalación. Si el agua está en un pozo profundo o en un depósito enterrado, puede ser más adecuado valorar bombas sumergibles de agua, preparadas para trabajar dentro del líquido.
Las bombas sumergibles se colocan dentro del agua y son especialmente útiles cuando el punto de captación está por debajo del nivel de la instalación. Pueden utilizarse en pozos, depósitos, aljibes, balsas o acumulaciones donde una bomba de superficie tendría problemas de aspiración. En riego, permiten extraer agua y enviarla hacia la red de distribución, siempre que la altura y el caudal sean adecuados.
Una bomba sumergible para pozo debe elegirse teniendo en cuenta la profundidad, el diámetro del pozo, el nivel dinámico del agua, la altura hasta el punto de consumo y la distancia de tubería. No basta con que la bomba entre en el pozo; debe ser capaz de elevar el agua y mantener presión suficiente para el riego.
Cuando se utilizan bombas de agua sumergibles en fincas o huertos, también hay que valorar si el agua contiene arena o sedimentos. Una bomba no preparada para partículas puede sufrir desgaste en el impulsor, obstrucciones o pérdida de rendimiento. En estos casos, los filtros y protecciones adecuados son una parte importante de la instalación.
Las bombas de presión de agua se utilizan cuando se quiere aumentar la fuerza del suministro en una vivienda, jardín o instalación auxiliar. Pueden ayudar a alimentar mangueras, sistemas de riego, duchas exteriores, depósitos elevados o puntos de consumo donde la presión disponible no es suficiente.
En instalaciones domésticas, a menudo se combinan con press control, presostato, calderín o sistemas automáticos de arranque y parada. Estos elementos permiten que la bomba funcione cuando hay demanda de agua y se detenga cuando no se está usando. Si la bomba se instala sin control adecuado, puede trabajar de forma incómoda, arrancar manualmente o quedar expuesta a funcionamiento en seco.
Cuando el objetivo principal es estabilizar la presión en una vivienda o instalación completa, puede ser más conveniente revisar soluciones de presión dentro de los sistemas de bombeo. Si el uso se centra en riego, la elección debe ajustarse al tipo de emisor, al caudal necesario y a la presión que requiere cada sector.
El press control es un sistema de control automático que activa la bomba cuando detecta demanda de agua y la detiene cuando el consumo cesa. También puede incorporar protección frente a falta de agua, según el modelo. Es una solución práctica en bombas de presión y pequeños sistemas donde se busca un funcionamiento automático sin estar pendiente del interruptor.
El presostato de bomba de agua trabaja controlando la presión. Cuando la presión baja por consumo, activa la bomba; cuando alcanza el nivel establecido, la detiene. Suele utilizarse junto a un calderín o depósito de presión, que ayuda a reducir arranques continuos y estabilizar el suministro.
El calderín o depósito de presión almacena una cantidad de agua presurizada y evita que la bomba arranque cada vez que se abre mínimamente un grifo o una válvula. En riego puede ser útil cuando hay consumos pequeños o variables, aunque en instalaciones agrícolas de gran caudal se estudian otras configuraciones. La elección entre press control, presostato y calderín depende del uso, del caudal y de la forma en que trabajará la instalación.
Un regulador de presión de agua o reductor de presión ayuda a controlar la presión dentro de una instalación cuando esta es demasiado alta o irregular. En riego, una presión excesiva puede dañar goteros, enlaces, mangueras, programadores o aspersores. También puede generar fugas en puntos débiles de la instalación.
En sistemas de goteo, el control de presión es especialmente importante porque los emisores trabajan mejor dentro de un rango adecuado. Si la presión es baja, el agua puede no llegar bien al final de la línea. Si es alta, los goteros pueden soltar más agua de la prevista o deteriorarse. Por eso, una bomba potente no siempre es la mejor solución si después no se regula correctamente.
Las válvulas, reductoras, reguladores y manómetros ayudan a comprobar y ajustar el comportamiento del sistema. El objetivo no es tener la máxima presión posible, sino la presión adecuada para el tipo de riego y la instalación existente.
La bomba de agua manual puede ser útil en usos sencillos donde se necesita extraer o mover agua sin depender de electricidad ni combustible. Se utiliza en pequeñas tareas de trasvase, depósitos, pozos poco profundos, fuentes, huertos o situaciones puntuales donde no hace falta un caudal elevado.
Las bombas manuales no sustituyen a una bomba eléctrica cuando se necesita alimentar un sistema de riego completo, elevar agua a mucha altura o trabajar durante largos periodos. Su ventaja está en la sencillez, la autonomía y el uso ocasional. Para riego frecuente, pozos profundos o presión estable, conviene valorar una bomba eléctrica, sumergible o agrícola según el caso.
Antes de elegir una bomba manual, hay que comprobar la altura de aspiración, el tipo de agua, el sistema de fijación y la facilidad de uso. En aplicaciones decorativas o de apoyo puede ser suficiente, pero en instalaciones productivas se quedará limitada.
Aunque el objetivo principal sea el riego, muchas instalaciones también necesitan resolver tareas de achique o vaciado. Una bomba de achique sumergible permite evacuar agua acumulada en sótanos, fosos, zanjas, piscinas, depósitos o zonas inundadas. Cuando el agua contiene barro, hojas o partículas, hay que utilizar una bomba preparada para agua sucia.
Una bomba de agua sucia no se elige igual que una bomba de riego. En achique importa la capacidad de evacuación, el paso de sólidos permitido, la altura de descarga y la resistencia del equipo a trabajar con agua cargada. En riego, en cambio, se busca caudal y presión constantes para alimentar emisores.
Si se utiliza una bomba no adecuada para agua sucia, puede obstruirse o dañarse. Si se usa una bomba de achique para alimentar riego, puede no ofrecer la presión necesaria. Por eso es importante distinguir claramente entre achicar agua, sacar agua de pozo, aumentar presión o regar una superficie.
Las bombas agrícolas de gasolina y gasoil son una solución práctica cuando se necesita mover agua en exterior y no hay toma eléctrica cerca. Se utilizan en fincas, parcelas, riego agrícola, trasvase, llenado de depósitos o trabajos donde la movilidad y la autonomía son importantes.
Una bomba de gasolina puede ser adecuada para usos puntuales, trabajos de riego, apoyo en huertos o movimientos de agua donde se necesita facilidad de transporte. Una bomba de gasoil puede encajar mejor en trabajos más prolongados o exigentes, según el tipo de instalación y el consumo previsto. En ambos casos, hay que valorar caudal, altura de impulsión, diámetro de conexión y tipo de agua.
Estas bombas requieren mantenimiento del motor: combustible, aceite, filtros, arranque y limpieza. También hay que revisar mangueras, racores, abrazaderas y filtros de aspiración. No son la misma solución que una electrobomba fija, aunque puedan cumplir funciones parecidas en riego o trasvase.
La bomba de recirculación de agua tiene una función distinta a la bomba de riego. Se utiliza para mover agua dentro de un circuito, por ejemplo en instalaciones de calefacción, agua caliente sanitaria o recirculación técnica. No está pensada para sacar agua de un pozo ni para alimentar aspersores, sino para mantener movimiento en un circuito cerrado o semicerrado.
En una instalación doméstica, una bomba de recirculación de agua caliente puede ayudar a reducir esperas en determinados sistemas, siempre que la instalación esté preparada para ello. En calefacción, la bomba mueve agua entre el generador y los emisores. Aunque también se habla de bomba, su uso es diferente al de una bomba hidráulica de riego.
Confundir estos equipos puede llevar a una compra incorrecta. Una bomba de recirculación no sustituye a una bomba de pozo, y una bomba de riego no debe colocarse en un circuito cerrado de calefacción si no está diseñada para ese uso.
Antes de comprar bombas hidráulicas riegos, conviene definir el uso principal. Hay que saber si la bomba se utilizará para riego por goteo, aspersión, manguera, trasvase, pozo, depósito, balsa o apoyo doméstico. También es importante conocer el caudal necesario, la presión de trabajo, la altura de impulsión, la distancia de tubería y el tipo de agua.
Si el agua procede de un pozo, hay que tener en cuenta la profundidad y la posible presencia de arena. Si procede de un depósito, importa la altura y la distancia hasta el riego. Si el sistema tiene muchos emisores, puede ser necesario dividirlo por sectores. Si se busca automatización, habrá que valorar presostato, press control, programador, válvulas y protección frente a trabajo en seco.
En una instalación sencilla de jardín, puede bastar una bomba compacta bien elegida. En una finca o sistema agrícola, el cálculo debe ser más cuidadoso para evitar falta de caudal, exceso de presión o desgaste del equipo. La bomba debe adaptarse a la instalación, no al revés.
El mantenimiento ayuda a evitar averías y pérdida de rendimiento. Conviene revisar filtros, mangueras, racores, válvulas, presostatos, manómetros, cableado, conexiones y posibles fugas. Una bomba que aspira aire, trabaja en seco o mueve agua con suciedad para la que no está preparada puede dañarse rápidamente.
En bombas centrífugas, es importante comprobar el cebado cuando corresponda y evitar que funcionen sin agua. En bombas sumergibles, hay que revisar obstrucciones, flotador, cableado y estado del impulsor. En bombas agrícolas de gasolina o gasoil, además de la parte hidráulica, hay que atender motor, aceite, combustible y filtros.
También conviene limpiar filtros de riego y revisar que los emisores no estén obstruidos. A veces la bomba funciona correctamente, pero el riego falla por suciedad en tuberías, goteros, aspersores o válvulas. Revisar todo el conjunto evita cambiar una bomba que no era el origen del problema.
Antes de elegir una bomba hidráulica, conviene responder varias preguntas: de dónde se toma el agua, qué altura debe vencer, qué distancia recorrerá, qué caudal se necesita, qué tipo de riego se usará, si hay electricidad disponible y si el agua está limpia o contiene sedimentos. Estos datos son más importantes que elegir simplemente la bomba más potente.
También hay que prever accesorios: mangueras, tuberías, válvulas antirretorno, filtros, reguladores de presión, presostatos, press control, calderín, abrazaderas y racores. Una bomba correcta con accesorios inadecuados puede perder rendimiento, sufrir averías o no trabajar con estabilidad.
Las bombas hidráulicas para riegos permiten resolver desde pequeños jardines hasta instalaciones agrícolas, siempre que se ajusten al caudal, la presión y el tipo de agua. Elegir bien el equipo ayuda a que el riego llegue de forma uniforme, protege tuberías y emisores, reduce problemas de funcionamiento y mejora la durabilidad de toda la instalación.

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